lunes, 26 de marzo de 2012

Capítulo 29 " Abel "

Después de ese gran susto Pierre se empeñó en ir al médico, asegurarnos de que todo estaba bien. Este me dijo que era aconsejable que todos los días dedicara un ratito a hacer algo que me relajara ya que el embarazo provoca agobio , aunque no te des cuenta, y eso puede producir esos mareos.
- Vamos hija, ya te hemos preparado el baño.- me dice mi madre entrando en mi dormitorio donde Daniela me ayuda a quitarme los calcetines. Me tratan como una reina.
Me encanta este momento, es el que más me gusta del día. Los dos, mi hijo y yo, a solas. Metidos en la bañera escuchando la relajante música que adoro.

Hoy, cuando termine nuestro momento, vamos a ir a comprar la cuna y algunos que otros cacharros que serán imprenscindibles para cuando Abel ( el nombre que Pierre ha decidido) nazca. Pierre está entusiasmado en venir con nosotras y lo va a hacer, echará más horas por la tarde en el estudio para venir a comprarlo todo. Se que es un poco tarde para  pero... durante el embarazo me he permitido hacer las cosas cuando me han apetecido y es ahora cuando me apetece comprarlo todo, cuando Abel está a punto de nacer, para hacerme a la idea y para no agobiarme por la espera si lo hubiera hecho antes.
- Hola cariño.- tocan a la puerta y entra Pierre al baño.
- Hola - me besa- ¿ qué tal llevas el día?
- Muy bien, ¿sales ya y vamos a comprar las cosas?- me acerca la toalla.
- Claro- me ayuda a salir.
 Mi madre está muy orgullosa de Pierre, dice que me cuida realmente bien y que hace todo lo posible por nuestra comididad ; la mía y la de Abel.
Una vez dentro del coche.
- Estoy de acuerdo con todo lo que estaís haciendo. Me encanta el color del cuarto del niño que has pintado,- se refiere a Pierre- hija tú comes realmente bien, estar juntos en todo momento para las cosas del niño pero... el nombre... ¿ no os gusta más Ecequiel?- ya estamos de nuevo con el nombre.
- Mamá, hemos decidido que le vamos a poner Abel, nos gusta a los dos, queremos ponerle ese nombre y tú no tienes nada que ver ahí. Lo siento.- le respondo tranquilamente.
- Pues a mí me gusta Abel.- dice Daniela.
- Pero... ¿ de dónde habeís sacado ese nombre por Dios?- se queja de nuevo mi madre.
- De mi padre, mi padre se llamaba Abel.- dice Pierre mientras ella poniéndose roja se calla.
- Ui.. lo siento Pierre. Abel es un nombre estupendo.- se arrepiente.


Ya hemos llegado a la tienda, dios mío, estos es más grande de lo que esperaba. Nos va a costar decidir entre tanta variedad.
- Está bien, lo primero que necesitamos : una cuna y un moisés para el salón, claro.. que tenga ruedecillas para que lo puedas mover allá donde quieras.- saca mi madre una lista que tiene en el bolso, la verdad que me va a servir de gran ayuda. Lisa me ha enseñado muchas cosas en clases y me ha dicho todo lo que necesito pero .. estoy segura de que si viniéramos Pierre y yo solos no encontraríamos de nada.
- ¡ Bonjour! Vous avez besoin de mon aide ? ( Buenos días, ¿necesitais mi ayuda?) - se acerca una simpática dependienta.
- ¿Qué dice hija?
- Oh! Yo también hablo español.- empieza a reirse la dependienta.
- Genial, pues mira... voy a tener un hijo dentro de poco y necesito de todo, no tengo nada.- le sonrío.
La dependienta nos lleva a la sección de cunas, después a las sillitas del coche, sillitas para comer, ropa, carritos... Pierre ha acertado con esta tienda, hay de todo. La sillita del coche no las regalará Daniela, la cuna y alguna que otra cosa más mi madre. Así que nos saldrá más barato de lo que pensamos.

martes, 6 de marzo de 2012

Capítulo 28 " Un buen susto"

Dos de febrero, la hora de comer se aproxima y Pierre tiene que estar por llegar. Ya se atreve a dejarme sola pero aun así ha cambiado su turno para que sea lo menos posible. Daniela y mi madre se niegan a no estar conmigo en estos dos últimos meses de embarazo, asi que la semana que viene las dos cogerán un avión y se quedarán conmigo hasta que de a luz.

Unos fieltes se fríen en la sartén, la música me acompaña en las tareas de mi casa y mi hijo baila dentro de mí. Lisa me ha dicho que ya es hora de que haga el macuto del hospital pero , aunque ahora tengo tiempo, lo haré con Pierre ya que sé que le hace ilusión.

Llevo la cesta en brazos, voy a tender la ropa de la última lavadora y entonces las cosas de mi alrededor empiezan a dar vueltas. Escucho el abrir de la puerta y me siento en la silla de hieroo oxidado que hay al lado del tendedero.
- ¿Estrella?- Pierra ya ha entrado en casa pero yo no veo nada- ¿qué haces ahí?- me ve sentada en el jardín.
No veo nada, estoy muy asustada y empiezo a llorar.
- ¿Qué te pasa?- escucho sus cosas caer al suelo.
- Pierre no veo, estoy mareada.- me coge los brazos.
Entonces recuerdo lo que dijo Lisa, que esto podía pasar, intento acordarme de lo que debo hacer pero no lo recuerdo, menos mal que Pierre sí. Con todas sus fuerzas, que no sabía que eran tantas, me sienta firme y me sujeta la cabeza.
- Bien, ahora tranquila, respira como lo hacemos en clases, para de llorar.- me imagino como debe de estar en este momento pero está reaccionando bastante bien.
Intento hacerlo, el miedo me puede y empiezo a temblar.
- Cariño no , tranquilízate - me pone las manos en la silla- vuelvo enseguida.
Escucho correr, pero en cuestrión de segundos él vuelve a mi lado.
- Bien... ahora voy a tumbarte , ayúdame- no puedo, mi cuerpo no responde.- vamos... una dos y tres. - me coge en brazos y me tumba encima de unas mantas tiradas en el suelo.
Pierre me levanta las piernas y me las apoya en la silla, después se acerca y me toca la cara secándome las lágrimas.
- Estrella, cariño respira. Tranquilízate , por favor, respira, hazlo por tu hijo- me toca la tripa, está tan asustado como yo.
Paro de llorar y empiezo a pensar en mi hijo, a respirar poco a poco, tranquilamente.
- Muy bien mi vida, lo estás haciendo muy bien- me besa la frente.
En cuestión de cinco minutos ya veo perfectamente , entonces Pierre me ayuda a incorporarme poco a poco y me acompaña hasta sentarme en la cama.