En estos dos días que hemos estado en el hospital han venido a visitarnos todos : Pauline, Nico, mi padre, Lorenzo, Monique y Phillippe... Todos estaban impacientes por ver a Abel, pero no les han dejado entrar. Así que ahora estarán impacientes por verle la carita.
-¿Sigue dormido?- susurra Pierre cuando ya estamos llegando a casa.
- Sí, profundamente dormido.- sonrío tocándole sus suaves manos.
Pierre aparca el coche en la puerta de casa, baja el macuto y abre la puerta del portal mientras yo saco a Abel de la sillita. Viene corriendo a cerrar la puerta del coche e inmediatamente después me adelanta para abrirme las demás puertas.
- ¡Sorpresa!- salen todos de detrás del sofá, del jardín y del pasillo.
Las chicas se acercan corriendo a mí y cuando ven la su cara...
- ohh.. pero que bonito- cada una en el idioma que le corresponde.
- ¿A qué se parece más a Pierre?- dice mi madre cuando Miguel, Nico y Phillippe se acercan a verlo.
- No Julia, se parece mucho más a Estrella. Esos ojos son de tu hija.- defiende Daniela su opinión.
Siguen discutiendo por el parecido y mientras tanto, cuando se acerca mi padre a verle, parece como si solo estuviéramos nosotros tres en el salón : Abel, mi padre y yo. Se emociona, puedo ver como le brillan los ojos, ahora me doy cuenta de que sí que le hacía ilusión tener un nieto.
- ¿Puedo cogerlo?- se le escapa la primera lágrima.
- ¡Claro que sí papá! Eres su abuelo.- le sonrío llevándoselo a sus brazos.
- Enhorabuena Estrella, es un chico precioso.- me abraza Monique.
- Muchas gracias Monique.
Mi padre no suelta a Abel, se sienta en el sofá y no le quita la mirada de encima. Todos se acercan, a su alrededor, le miran , le echan fotos... pero a mi padre le da igual, él no lo suelta.
- Miguel- entra Pierre al salón con el moisés- póngalo aquí, estará más cómodo. - y costándole mucho lo hace.
Mi madre y Monique han acomodado el salón para que cupiéramos todos. Supongo que Daniela ha sido la responsable de la pancarta de bienvenida, de los globos de colorines y de todos los adornos de las paredes. Se han pasado un poco, no era necesario nada de esto.
Abel es bastante bueno, sigue dormido a pesar del ruido que estamos haciendo todos mientras comemos pero cuando llega su hora, la de comer, empieza a llorar y Pierre nos acompaña al dormitorio. Tenemos suficiente confianza para dejarlos solos mientras Abel come.
- ¿No es precioso?- le digo a Pierre.
- Sí, es muy bonito. ¿Cómo lo puedo querer tanto con tan solo dos días de vida?- le toca la cabecilla.
- Porque es nuestro hijo Pierre. Nuestro hijo.- me besa.
Tumbamos a Abel en la cama. Los dos, como si fuéramos unos niños pequeños disfrutamos de él mientras está despierto... le coge el dedo a Pierre y él con ese simple gesto es el hombre más feliz del mundo.

Preciosooo! Sigue asi ♥ Un besiito
ResponderEliminarMuchas gracias!(: Este sábado el próximo!(:
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