Lunes 9 de Mayo.
Pierre viste al pequeño mientras yo preparo el desayuno y el carrito con todas las cosas de Abel ; vamos a ir al mercado, hace falta comprar algunas cosas y así aprovechamos y vamos a dar un paseo. Pierre no tiene que entrar a trabajar hasta la semana que viene, su jefe ha sido realmente amable dejándole este tiempo para que disfrute de nosotros.
- ¿Lo llevamos todo?- mete al pequeño en el carrito.
- Sí, un momento que voy a ir al baño, creo que no tenemos suficientes pañales y si vamos a ir a casa de Nico nos van a hacer falta.- salgo corriendo por el pasillo.
Escucho el teléfono de Pierre. No contesta, ¿será algún compañero de trabajo?.
-¿Por qué no contestas?- meto los pañales en el bolso del niño.
- Es un número oculto, seguro que es publicidad.- dice algo nervioso.
- Ah vale... pues vamos- abro la puerta, no le doy importancia.
El día está soleado así que apetece salir a dar un paseo. El móvil de Pierre vuelve a sonar, sigue sin cogerlo pero parece más nervioso aún. Salimos a la calle y noto como su cara se descompone.
- ¿Pierre estás bien?- está mirando a una chica sentada en el banco de la puerta de casa.
- Sí, vámonos.- se apresura a salir de allí.
- Pero...- miro a la chica que se levanta.
- ¡Pierre! - grita con una sonrisa.
- ¿Te conoce?- se hace el tonto.
La chica se acerca y la da un abrazo obligado, por la parte de Pierre claro, a ella se le ve bastante a gusto.
- Te he estado llamando ¿ por qué no me lo has cogido?- sonríe . Es bastante guapa la verdad. Era ella la que le llamaba, ¿ por qué me ha engallado?
- No tenía tu número guardado.- se excusa.
- ¿Qué hay de tu vida?- ella aún no se ha dado cuenta de mi presencia y de la de Abel.
- Os presento- se toca la cabeza- Natalia esta es Estrella, mi mujer.- Parece haber dudado, la chica se sorprende, no entiendo qué está pasando.
- Encantada- me acerco a darle dos besos.
- Y este es...
- Nuestro hijo Abel- termino yo ya que él no lo hace.
Tanto Pierre como Natalia están callados, él no para de mirar de un lado a otro y ella le mira a la cara muy sorprendida.
- Bueno y... ¿de qué os conoceís? - intento quitar la tensión que ahora mismo hay.
- Creo que deberíamos de ir ya - me coge Pierre del brazo.
- Fuimos pareja, veo que tiene una debilidad por las españolas.
Ahora lo recuerdo, esa chica de la que me habló, la foto en la pared, la española de la que se enamoró locamente y la cual le fue infiel. Una de las cosas que tenemos en común, ese fracaso en mi caso con Luis. Hasta ahí bien, pero... ¿ por qué está tan nervioso?
- Muy bien, pues vámonos. Encantado de verte Natalia.- empuja el carrito.
- Voy a estar en París toda la semana- grita ella cuando ya hemos caminado un rato. Yo me rodeo pero por el contrario él no.
Llegamos al mercado, Pierre parece estar aún impactado y yo no paro de intentar comprender qué es lo que ha pasado. Se podría decir que es la segunda vez que pasa esto , primera con Luis y ahora con Natalia; hacía poco que lo habíamos dejado, era normal que yo lo pasara mal pero Pierre, hace años y años que lo han dejado y se le ve... afectado.
- ¿Quieres manzanas?- le pregunto a Pierre- ¡Pierre! ¿Me esás escuchando?
- Ah si.. manzanas, claro, sí ...- reacciona y salimos del mercado camino casa Nico.
- ¿Por qué estás..? ¿impactado? ¿sorprendido?- se sienta en un banco.
- Recuerdas cuando vino Luis ¿verdad?
- ¡Claro!
- ¿Y el martes que no pude recogerte del trabajo? ¿Lo recuerdas?- se frota la cara.
- Sí, me acuerdo pero ¿qué tiene que ver esto con Natalia?
- No te recogí por el trabajo.- mi mira a los ojos- Natalia me llamó y quedamos para tomar un café, - le aparto la mano- no le hablé de ti pero te juro que no lo hice porque no salió el tema- empieza a escusarse sin aún saber por qué.
- ¿Qué pasó? ¿Por qué no me contaste nada?- me alejo de él.
- Me besó
- ¿Qué? - se inundan mis ojos.
- Te juro que me aparté enseguida- se levanta conmigo
- ¿Por qué me has mentido todo este tiempo? Me dijiste que estabas así de raro por lo de Luis, ¿también era por Natalia?
- No te dije nada porque no quería que te enfadaras y porque no fue nada, no le di importancia.- me intenta coger las manos.
- Si no fuera nada me lo hubieras dicho, ve a casa de Nico, Abel y yo nos vamos a casa- cogo el carrito y me voy, no dice nada. Me conoce y sabe que necesito estar sola












