Estamos frente a un espejo, viendo todas las fotos que hizo anoche y entonces se acerca, me da un beso en la mejilla.
- Y esta será el principio de una bonita historia- disparo contra el espejo.
Tiene que ir a una entrevista, salimos de su casa yo entro en la mía y me promete que cuando vuelva tendremos una primera cita en condiciones. A mi me ha gustado bastante la noche, pero creo que se ha dado cuenta de que no va acorde con mi vida normal, lo que para él será común.
Me duele un poco la cabeza... se llama resaca y hacía bastante tiempo que no había tenido una. Mientras me preparo un café y un buen baño recuerdo que dejé abandonadas las bolsas de la compra encima de la mesa de la cocina y la bb dentro del bolso, conociendo a mi madre debo de tener miles de llamadas perdidas.
- ¡Hija! ¿Dónde te mete?- máxima preocupación.
- Estaba dormida mamá, realmente cansada.- me echó en la taza de café un par de cucharillas de azúcar.
- Menudo susto me has dado...
- Te preocupas demasiado.. no puedo estar todo el día pendiente al móvil mamá, entiéndelo.- me voy con mi café al baño, meto el cd en la cadena y empiezo a llenar la bañera.
- Bueno.. ¿qué tal todo? ¿comes bien?
- Sí, mamá, muy bien... Monique me está dando clases de francés y así pronto podré buscarme un trabajo.- empiezo a descalzarme.
- Me alegro... oye... tu padre tiene vacaciones la semana que viene ¿ qué te parece si vamos a verte? - a la primera impresión no me ha gustado nada la idea.
- Claro mamá es genial. - miento un poco- bueno.. ¿te llamo luego vale? voy a darme una ducha. Os quiero.
El calor del café alivia el dolor de cabeza, la espuma desinfecta mi piel de olores varios y la canción que suena cierra mis ojos llevándome a los siete sueños. Me acomodo como si de verdad estuviera en mi cama, me acurruco arropada en este caso por unos litros de agua y entonces... un leve crujir de la madera del suelo me hace abrir los ojos.
- ¡ahhh! - hay un hombre en la puerta del baño mirándome fijamente.

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